SIGANME LOS BUENOS ;)

30 de junio de 2010

Ella y él.


Hacia meses no se veían, y ni se cruzaban ni por casualidad, y ella agradecía a dios por eso.
Una noche entre la música sonando y las luces que se apagaban y prendían en el boliche, él distraído, mientras miraba nada y sus amigos hablaban de algo que ignoraba, la vio pasar, y la encontró más linda que nunca.
Le bastó mirarla una vez más y analizar su comportamiento para darse cuenta de que ella no fingía, estaba feliz, los ojos le brillaban, y esa sonrisa pícara que todos adoraban no desaparecía de su rostro.
Sintió necesidad de escucharla hablar, de estar cerca suyo y sentir ese perfume característico en ella, que le sonriera a él, sólo a él, como cuando solía hacerlo cada vez que lo provocaba con sus besos y le hacía perder la razón.
De pronto, vio que alguien se le acercaba, un joven no muy apuesto, un poco más alto que ella, pelo oscuro y tez clara… En fin, un tipo común y corriente le pareció. Le dice algo al oído y besa con ternura su cuello, ella se sonroja y le susurra dos palabras que fueron muy fáciles reconocer al leerle los labios: un “te extrañe” acompañado de ese rostro angelical que solía poner siempre para convencerlo de cosas que ella quería que él hiciera. Se encontró deseando ser ese muchacho; que ella le vuelva a decir cuánto lo extrañó y pensó en él en ese tiempo separados. Ese deseo le hiso recordar la última imagen que tenia de ella junto a él: sentada en el asiento del copiloto sollozando, y el mirando el parabrisas ya sin nada que decir.  Sintió escalofríos al recordar esa escena sabiendo que no se había merecido ninguno de los errores que él había cometido.
Pero ya era tarde para decirle todo lo que pensaba y explicarle bien las cosas. Ella se movía como una bailarina que daba pequeños saltitos al caminar, FELIZ, tal como ella le había prometido esa última noche que habían hablado: Ser una mujer dichosa sin que él tenga que ver con eso, y a su vez, sin darse ni la más mínima idea de su presencia. Él, para ella había dejado de ser el centro de su atención hacía bastante tiempo, y ya no lo esperaba (eso estaba claro), ella sólo esperaba que por más dolor que le haya hecho en todo ese tiempo juntos, él sea feliz, pero lejos. Muy, muy lejos de ella.




Rocio Zabala

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